Los pazos de Ulloa, page 228 by Emilia Pardo Bazán
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la gana de llamarle, servirá de tanto a los suyos como la carabina de Ambrosio.... Primitivo, arrimándose a un servidor de usted o al judío, con perdón, de Barbacana, conseguiría lo que quisiese ¿eh?, sin necesidad de sacar diputado al amo.... Y Primitivo, hasta que le dio la ventolera, siempre fue de los míos.... Zorro como él no lo hay en toda la provincia... Ése ha de acabar por envolvernos a Barbacana y a mí.
--Y entonces Barbacana ¿por qué se ha declarado a favor del señorito?
--Porque Barbacana va con los curas a donde lo lleven. Ya sabe lo que hace.... Usted, un suponer, está ahí hoy y se larga mañana; pero los curas están siempre, y lo mismo el señorío... los Limiosos, los Méndez....
Y dando suelta al torrente de su rencor, el cacique añadió apretando los puños:
--¡Me caso con Dios! Mientras no hundamos a Barbacana, no se hará nada en Cebre.
--¡Corriente! Pues facilítenos usted la manera de hundirlo. Ganas no faltan.
Trampeta se quedó un rato pensativo, y con la cuadrada uña del pulgar, quemada del cigarro, se rascó la perilla.
--Lo que yo cavilo es ¿qué cuenta le tendrá al raposo de Primitivo esta diputación del amo?... Ahora se aprovecha de dos cosas: lo que le pilla como hipoteca y lo que le mama corriendo con los gastos electorales y presentándole luego, como usted me enseña, las cuentas del Gran Capitán.... Pero si vencen y me hacen diputado a mi señor don Pedro, y éste vuela para Madrí, y allí pide cuartos por otro lado, que sí pedirá, y abre el ojo para ver las picardías de su mayordomo, y no se vuelve a acordar de la moza ni del chiquillo..., entonces....
Tornó a rascarse la perilla, suspenso y meditabundo, como el que persig