Los pazos de Ulloa, page 90 by Emilia Pardo Bazán
<< Return to Title Details & Download91
s? ¿Cómo divulgar que la señorita Manolita hacía novenas a San Antonio para que don Víctor de la Formoseda se determinase a pedirla, llegando al extremo de escribir a don Víctor cartas anónimas indisponiéndole con otras señoritas cuya casa frecuentaba? Y sobre todo, ¿cómo indicar ni lo más somero y mínimo de aquello de la señorita Rita, que maliciosamente interpretado tanto podía dañar a su honra? Antes le arrancasen la lengua.
--Señorito...--balbució--. Yo creo que las señoritas son muy buenas e incapaces de faltar en nada; pero si lo contrario supiese, me guardaría bien de propalarlo, toda vez que yo..., que mi agradecimiento a esta familia me pondría..., vamos... como si dijéramos... una mordaza....
Detúvose, comprendiendo que se empantanaba más.
--No traduzca mis palabras, señorito.... Por Dios, no saque usted consecuencias de mi poca habilidad para explicarme.
--¿Según eso--preguntó el marqués mirando de hito en hito al capellán--, usted juzga que no hay absolutamente nada censurable? Clarito. ¿Las considera usted a todas unas señoritas intachables... perfectísimas... que me convienen para casarme? ¿Eh?
Meditó Julián antes de responder.
--Si usted se empeña en que le descubra cuánto uno tiene en el corazón... francamente, aunque las señoritas son cada una de por sí muy simpáticas, yo, puesto a escoger, no lo niego..., me quedaría con la señorita Marcelina.
--¡Hombre! Es algo bizca... y flaca.... Sólo tiene buen pelo y buen genio.
--Señorito, es una alhaja.
--Será como las demás.
--Es como ella sola. Cuando el señorito Gabriel quedó sin mamá de pequeñito, lo c