Doña Perfecta, page 148 by Benito Pérez Galdós
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alguaciles, sacristanes, comisionados de apremios. Algunos se han hecho temibles caciques, y son los que [30] amasan las elecciones y tienen influjo en Madrid, reparten destinos... en fin, esto da grima.
--Dime, ¿y no se podrá esperar que los partidarios hagan una fechoría en estos días? Si así fuera, ustedes arrasarían el pueblo, y yo les ayudaría.
--Si en mí consistiera... Ellos harán de las suyas--dijo 130 Pinzón,--porque las facciones de las dos provincias cercanas crecen como una maldición de Dios. Y acá para entre los dos, amigo Rey, yo creo que esto va largo. Algunos [5] se ríen y aseguran que no puede haber otra guerra civil] como la pasada. No conocen el país, no conocen a Orbajosa y sus habitantes. Yo sostengo que esto que ahora empieza lleva larga cola, y que tendremos una nueva lucha cruel y sangrienta que durará lo que Dios quiera. ¿Qué [10] opinas tú?
--Amigo, en Madrid me reía yo de todos los que hablaban de la posibilidad de una guerra civil tan larga y terrible como la de siete años; pero ahora, después que estoy aquí...
[15] --Es preciso engolfarse en estos países encantadores: ver de cerca esta gente y oírle dos palabras para saber de qué pie cojea.
--Pues sí... sin poderme explicar en qué fundo mis ideas, ello es que desde aquí veo las cosas de otra manera, [20] y pienso en la posibilidad de largas y feroces guerras.
--Exactamente.
--Pero ahora, más que la guerra pública, me preocupa una privada en que estoy metido y que he declarado hace poco.
[25] --¿Dijiste que ésta es la casa de tu tía? ¿Cómo se llama?
--Doña Perfecta Rey de Polentinos.