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; la señora, cruzando las manos y [5] agitándolas de arriba a bajo, desde la barba a las rodillas. Francamente, Pinzón, no sé cómo no se levantan hasta las piedras. No le deseo mal ninguno a usted; pero lo justo sería que el agua que beben ustedes se les convirtiera en lodo.... ¿Dijo usted que mi sobrino es íntimo amigo del [10] brigadier?
--Tan íntimo que no se separan en todo el día; fueron compañeros de colegio. Batalla le quiere como un hermano y le complace en todo. En su lugar de usted, señora, yo no estaría tranquilo.
[15] --¡Oh! ¡Dios mío! ¡Temo un atropello!...--exclamó ella muy desasosegada.
--Señora--afirmó el canónigo con energía.--Antes que consentir un atropello en esta honrada casa, antes que consentir el menor vejamen hecho a esta nobilísima familia, yo [20] ... mi sobrino... los vecinos todos de Orbajosa....
Don Inocencio no concluyó. Su cólera era tan viva, que se le trababan las palabras en la boca. Dió algunos pasos marciales, y después se volvió a sentar.
--Me parece que no son vanos esos temores--dijo [25] Pinzón.--En caso necesario yo....
--Y yo....--repitió Jacinto.
Doña Perfecta había fijado los ojos en la puerta vidriera del comedor, tras la cual dejóse ver una graciosa figura. Mirándola, parecía que en el semblante de la señora se [30] ennegrecían más las sombrías nubes del temor.
--Rosario, pasa aquí, Rosario--dijo saliendo a su encuentro.--Se me figura que tienes hoy mejor cara y estás más alegre, sí.... ¿No les parece a ustedes que Rosario tiene mejor cara? Si parece otra.
Todos convinieron en que tenía retratada en su semblante 149 la más viva felicidad.
XXI
=Desperta, ferro=