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pueda pasarle, incluso la muerte.
--Antes muerta, antes enterrada y hecha alimento de gusanos--afirmó Remedios cruzando las manos como quien [10] dice una plegaria,--que verla en poder de... ¡Ay! señora, no se ofenda usted si le digo una cosa, y es que sería gran debilidad ceder porque Rosarito haya tenido algunas entrevistas secretas con ese atrevido. El caso de anteanoche, según lo contó mi tío, me parece una treta [15] infame de D. José para conseguir su objeto por medio del escándalo. Muchos hacen esto... ¡Ay, Jesús Divino, no sé cómo hay quien le mire la cara a un hombre no siendo sacerdote!
--Calla, calla--dijo doña Perfecta con vehemencia,--no [20] me nombres lo de anteanoche. ¡Qué horrible suceso! María Remedios... comprendo que la ira puede perder un alma para siempre. Yo me abraso... ¡Desdichada de mí, ver estas cosas y no ser hombre!... Pero si he de decir la verdad sobre lo de anteanoche, aún tengo mis [25] dudas. Librada jura y perjura que fue Pinzón el que entró. ¡Mi hija niega todo, mi hija nunca ha mentido!... Yo insisto en mi sospecha. Creo que Pinzón es un bribón encubridor; pero nada más....
--Volvemos a lo de siempre, a que el autor de todos los [30] males es el dichoso matemático... ¡Ay! No me engañó el corazón cuando le vi por primera vez... Pues, señora mía, resígnese usted a presenciar algo más terrible todavía, si no se decide a llamar a Caballuco y decirle: "Caballuco, espero que"...
--Vuelta a lo mismo; pero tú eres simple.... 180
--¡Oh! Si yo soy muy simplota, lo conozco; pero si no alcanzo más, ¿qué puedo hacer? Digo lo que se me ocurre, sin sabidurías.
[5] --Lo que tú imaginas, esa vulgar