< previous  next > 

230

--Pues huiré; él me llevará consigo.

--¿Te lo ha dicho, te lo ha aconsejado, te lo ha mandado? --preguntó la madre, lanzando estas palabras como rayos [20] sobre su hija.

--Me lo aconseja... Hemos concertado casarnos. Es preciso, mamá, mamá mía querida. Yo la amaré a usted ... Conozco que debo amarla... Me condenaré si no la amo.

[25] Se retorcía los brazos, y cayendo de rodillas, besó los pies a su madre.

--¡Rosario, Rosario!--exclamó doña Perfecta con terrible acento.--Levántate.

Hubo una pequeña pausa.

[30] --¿Ese hombre, te ha escrito?

--Sí.

--¿Le has vuelto a ver después de aquella noche?

--Sí.

--¡Y tú!...

--Yo también... ¡Oh! señora. ¿Por qué me mira 218 usted así? Usted no es mi madre.

--Ojalá no. Gózate en el daño que me haces. Me matas, me matas sin remedio--gritó la señora con indecible [5] agitación.--Dices que ese hombre...

--Es mi esposo... Yo seré suya, protegida por la ley ... Usted no es mujer... ¿Por qué me mira usted de ese modo que me hace temblar? Madre, madre mía, no me condene usted.

[10] --Ya tú te has condenado; basta. Obedéceme y te perdonaré ... Responde: ¿cuándo recibiste cartas de ese hombre?

--Hoy.

--¡Qué traición! ¡Qué infamia!--exclamó la madre, [15] antes bien rugiendo que hablando.--¿Esperabais veros?

--Sí.

--¿Cuándo?

--Esta noche.

--¿Dónde?

[20] --Aquí, aquí. Todo lo confieso, todo. Sé que es un delito... Soy una infame; pero usted, que es mi madre, me sacará de este infierno. Consienta usted

 < previous  next >