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.... Es un muchacho muy formalito. Se retira temprano con [15] su tío; no va nunca al Casino por las noches, no juega ni derrocha, y trabaja en el bufete de D. Lorenzo Ruiz, que es el primer abogado de Orbajosa. Dicen que Jacinto será un gran defensor de pleitos.
--Su tío no exageraba al elogiarle--dijo Pepe.--Siento [20] mucho haber dicho aquellas tonterías sobre los abogados.... Querida prima, ¿no es verdad que estuve inconveniente?
--Calla, si a mí me parece que tienes mucha razón.
--¿Pero de veras, no estuve un poco?
--Nada, nada.
[25] --¡Qué peso me quitas de encima! La verdad es que me encontré, sin saber cómo, en una contradicción constante y penosa con ese venerable sacerdote. Lo siento mucho.
--Lo que yo creo--dijo Rosarito, clavando en él sus ojos llenos de expresión cariñosa,--es que tú no eres para [30] nosotros.
--¿Qué significa eso?
--No sé si me explico bien, primo. Quiero decir que no es fácil te acostumbres a la conversación ni a las ideas de la gente de Orbajosa. Se me figura... es una suposición.
--¡Oh! no: yo creo que te equivocas. 46
--Tú vienes de otra parte, de otro mundo, donde las personas son muy listas, muy sabias, y tienen unas maneras finas y un modo de hablar ingenioso, y una figura... [5] puede ser que no me explique bien. Quiero decir que estás habituado a vivir entre una sociedad escogida; sabes mucho... Aquí no hay lo que tú necesitas; aquí no hay gente sabia, ni grandes finuras. Todo es sencillez, Pepe. Se me figura que te aburrirás, que te aburrirás mucho, y al [10] fin tendrás que marcharte.
La tristeza, que era normal en el semblante de Rosarito, se mostró