70
afectadamente serio e inmutable del canónigo, que parecía tener por cara una máscara de cartón.--Pero, hijo, de pensar las cosas a manifestarlas así con cierto desparpajo, hay una distancia que el hombre prudente y comedido no debe salvar nunca. [30] Bien sé que tus ideas son... no te enfades; si te enfadas, me callo... digo que una cosa es tener ideas religiosas y otra manifestarlas... Me guardaré muy bien de vituperarte porque creas que no nos crió Dios a su imagen y semejanza, sino que descendemos de los micos; ni porque niegues la existencia del alma, asegurando que ésta es una 58 droga como los papelillos de magnesia o de ruibarbo que se venden en la botica....
--Señora, por Dios...--exclamó Pepe con disgusto.--Veo [5] que tengo muy mala reputación en Orbajosa.
Los demás seguían guardando silencio.
--Pues decía que no te vituperaré por esas ideas... Además de que no tengo derecho a ello, si me pusiera a disputar contigo, tú, con tu talentazo descomunal, me confundirías [10] mil veces... no, nada de eso. Lo que digo es que estos pobres y menguados habitantes de Orbajosa son piadosos y buenos cristianos, si bien ninguno de ellos sabe filosofía alemana; por lo tanto no debes despreciar públicamente sus creencias.
[15] --Querida tía--dijo el ingeniero con gravedad.--Ni yo he despreciado las creencias de nadie, ni yo tengo las ideas que usted me atribuye. Quizás haya estado un poco irrespetuoso en la iglesia; soy algo distraído. Mi entendimiento y mi atención estaban fijos en la obra arquitectónica, y [20] francamente no advertí... pero no era esto motivo para que el señor obispo intentase echarme a la calle, y usted me supusiera capaz de atribuir a un papelillo de la botica las funciones del alma. Puedo tolerar eso como broma, nada más que como broma.
[25] Pepe Rey sent&ia