Al aire ondea
su toca blanca,
caftan le cubre
de burda lana,
su talle ciñe
revuelta faja
que el curvo alfanje
sostiene y guarda;
cubren sus piernas
rudas abarcas,
y el carcax lleno
de fuertes jaras,
y la ballesta
sobre la espalda,
y el cervatillo
que al hombro carga,
revelan, cierto,
que es pobre y caza,
y que cazando
su vida gana.
La res sangrienta
deja en la grama,
y en una piedra
que besa el agua,
se sienta y mira,